Jul 17

¿Foro público?

La cantidad de 85 juristas inscritos para integrar la Suprema Corte de Justicia (SCJ) o el Tribunal Superior Electoral (TSE), demuestra extendida vocación de servicio entre profesionales del derecho, lo que permitirá al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) seleccionar a nuevos jueces entre una amplia gama de aspirantes dotados de calidad y capacidad.

Lo primero es que la sociedad toda debe agradecer que ciudadanos de valía expresen interés en servir a su país desde una posición tan delicada y exigente como la de juez de la SCJ o del Tribunal Electoral, porque la mayoría de esos abogados tienen un bien ganado sitial en el ejercicio profesional o en la carrera judicial.

Es por eso que los miembros del CNM no deberían convertir las entrevistas que realizan a los aspirantes en desagradables formas de juicio político, de degradación profesional o moral, porque la misión de esa institución jurídica no es excluir con prejuicio, sino la de seleccionar con justicia y equidad.

Antes de elaborar una lista de preseleccionados, el CNM recibió y valoró objeciones presentadas por diversos sectores de la sociedad contra aspirantes a ocupar esas curules disponibles en la Suprema Corte y el TSE, por lo que no es aconsejable convertir esas entrevistas en desagradable foro público.

A todos los abogados inscritos para ser entrevistados les asiste el derecho a recibir un tratamiento basado en la cortesía, igualdad de oportunidades, sin descalificaciones pre elaboradas, porque los miembros del Consejo de la Magistratura no son fiscales ni verdugos.

La sociedad aspira a que las altas cortes sean integradas por jueces probos, capacitados, con gran vocación de servicio, sobrado valor, cordura e independencia, cualidades que deben presumirse en todos los aspirantes, aunque obviamente solo serían escogidos quienes mejor cumplan con tales requerimientos.

Si el proceso de escogencia de jueces de la SCJ y del TSE se interpreta como un juicio, debe advertirse que los juzgados son los miembros del Consejo de la Magistratura y no los aspirantes a jueces, porque ellos son los que tienen el mallete.

A lo que se aspira es a que el Consejo Nacional de la Magistratura garantice los derechos de todos los aspirantes, que no convierta ese escenario en cadalso político y que no emplee su tiempo en identificar a los malos, sino a los mejores entre los buenos.

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