Donde pica el pollo

El pollo es desde hace muchos años un componente esencial en la canasta básica alimentaria de los dominicanos, por lo que el Gobierno no debería permitir que ese alimento aumente de precio al consumidor a causa de prácticas desleales atribuidas a productores, intermediarios o comercializadores.

La producción nacional de carne blanca es autosuficiente para abastecer el mercado e incluso para cubrir exportaciones a Haití, por lo que resulta extraño que se registre un aumento de hasta 20 pesos en la libra de pollo, atribuido a una supuesta escasez.

En el país se producen unos 17 millones de unidades de pollos al mes, lo que representa más de 31 kilos de carne por habitante, cantidad más que suficiente para abastecer la demanda, aun en tiempo de Cuaresma cuando las granjas experimentan bajas en el número de aves que colocan en el mercado.

Se admite que la industria avícola es virtualmente una ensambladora, en razón de que todos los insumos son importados, incluidos los huevos fértiles, maíz, sorgo, electricidad, construcción de granjas de ambiente controlado y medicamentos, pero aun así es un negocio rentable por tratarse de un alimento de consumo masivo.

Llama la atención la drástica reducción en los niveles de abastecimiento del mercado por parte de productores e intermediarios, lo que se atribuye a la temporada de calor, pero también a un propósito de encarecer el precio del pollo en las góndolas de supermercados y en las ventas al detalle en barrios y mercados.

El precio de una libra de pollo ha aumentado hasta 20 pesos, lo que significa entre un 30% a un 40% de su valor anterior, lo que se interpreta como golpe demoledor para las familias de menor ingreso e incluso para la clase media que tienen que lidiar con la constante carestía de vida.

La industria avícola dominicana se sitúa entre las más modernas y productivas de Centroamérica y el Caribe, con capacidad de sobra para incrementar su producción actual, aunque se admite que puede ser afectada por importaciones procedentes de Estados Unidos y por aumento de precio en los insumos importados.

En la actualidad no hay justificación o razones valederas para que se produzca tan elevado y repentino incremento en el precio de la carne blanca, que no sea la burda especulación que el Gobierno está compelido a desalentar, para impedir que el pollo pique el presupuesto popular.

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