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Ago 31

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Arroz con mango

El control migratorio y la seguridad fronteriza no deberían depender de improvisadas acciones generalmente motivadas por denuncias sobre ingreso masivo de indocumentados, trasiego de drogas, armas, contrabando de mercancías o de hospitales repletos de parturientas haitianas.

Hay que suponer que el Estado y el Gobierno han diseñado y aplican una política integral en torno a las relaciones bilaterales con Haití, que abarca, por supuesto, los ámbitos de comercio, migración, sanidad, medioambiente y seguridad, por lo que no debería haber espacio para la inobservancia.

Los ministerios de Interior, Exteriores, Defensa, Agricultura, Industria y Comercio, Hacienda y Medio Ambiente y los organismos de seguridad del Estado deberían trabajar en conjunto todo lo relacionado con control migratorio, vigilancia fitosanitaria, preservación de recursos naturales, promoción de comercio y veda al contrabando.

Resulta que en términos prácticos Haití y República Dominicana carecen de mecanismos que permitan diálogo frecuente o ejecución de programas conjuntos, pues desde tiempos inmemoriales no funciona la Comisión Mixta Bilateral creada para tales fines.

Es claro también que no hay coordinación entre las instituciones o dependencias oficiales en torno a esa agenda multisectorial, al punto que el Ministerio de Defensa envía militares a los hospitales para investigar a parturientas, sin el concurso del Ministerio de Salud.

Desde el Ministerio Administrativo de la Presidencia se lanza la idea de cobrar a los extranjeros en los centros asistenciales públicos, como fórmula quizás para desalentar a embarazadas haitianas que vienen en loca caravana a alumbrar en hospitales dominicanos.

Las autoridades ofrecen la impresión de que la improvisación o inobservancia constituyen el norte de su accionar en todo lo relacionado con los temas migratorio y de seguridad fronteriza, al punto que no se conocen planes en conjunto, por ejemplo entre los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente o de Cancillería con Industria y Comercio y Hacienda para abordar temas vinculados con seguridad fitosanitaria o de promoción de exportaciones o de control aduanero.

El tema del ingreso ilegal de parturientas haitianas ha servido para comprobar que aún aflora falta de coordinación entre las diferentes instituciones del Gobierno y del Estado en lo relacionado con migración y frontera, y que no hay relaciones fluidas con Haití, o dicho de otro modo, prevalece un arroz con mango.

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